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Aquí podrás escuchar la entrevista realizada al Lic. Ezequiel López Peralta por el reconocido presentador Franco Bagnato en su programa "Te soy Franco" trasmitido por Radio Brisas 98.5 de Mar del Plata.
Por otro lado, para obtener más información sobre este interesante tema transcribimos a continuación un artículo.
Según la célebre antropóloga norteamericana Helen Fischer, la seducción o cortejo (y habla de cortejo por tratarse de comportamientos inscriptos en la genética humana) consta de cinco estadios o etapas que se han encontrado en las diferentes culturas estudiadas y en numerosas especies animales:
a) Etapa de “Llamar la atención”. Varones y mujeres utilizamos técnicas y recursos para llamar la atención de los demás. Implementamos estrategias características de cada género, edad, contexto, cultura y personalidad, emitiendo señales de importancia y disponibilidad. Es decir que mediante la postura corporal, los movimientos, los gestos, la ubicación en el lugar, la vestimenta, las formas de interacción con los demás, etcétera, se hace evidente nuestra disponibilidad para iniciar un proceso de seducción y por lo tanto intentamos mostrar que somos valiosos. Esta fase tiene la importancia de dejar una buena imagen en las demás personas (sobre todo aquella que nos interesa) y a partir de allí generar el interés por un acercamiento. Dicen que no hay una segunda oportunidad de dar una primera buena impresión… Si no logro llamar la atención de alguna manera, la seducción es imposible: no seré percibido por el otro o al menos esa percepción no está cargada de interés hacia mí.
Cada uno de nosotros tiende a aprovechar lo que considera sus mejores atributos para llamar la atención: un varón puede ponerse una musculosa y mostrar sus brazos trabajados en el gimnasio; una mujer combina una minifalda con zapatos de taco alto y muestra sus piernas, además de realzar sus curvas con una manera sensual de pararse. También puedo sentarme en la barra de un bar y reírme a carcajadas con mis amigos, dando a entender que soy alegre y atrevido; o vestirme combinando colores y prendas con muy buen gusto, expresando así mi interés por el cuidado personal y también (si la ropa es de ciertas marcas) una determinada capacidad adquisitiva.
b) Etapa de “Reconocimiento”. Por algún motivo que quizás no comprendemos en absoluto (y que analizaré más adelante), nos interesa una persona en particular entre tantas que pueden haber pasado por nuestro campo visual y perceptual. Nuestra mente centra su atención en él o ella de manera automática. Entonces agudizamos nuestros recursos para llamarle su atención y generarle curiosidad por conocernos. La mirada ocupa un lugar preponderante en esta etapa. Utilizamos lo que entre los mamíferos se denomina “mirada copulatoria”, una mirada particular que suele estar acompañada por una respuesta automática (la dilatación de las pupilas) que expresa atracción interpersonal. La mirada copulatoria tiene el objetivo de mostrar interés por acercarnos y corroborar el existente del otro lado. La sonrisa es otro recurso que acompaña a la mirada y dice mucho acerca de las personas y de sus intenciones.Quizás tengamos uno o más cruces de miradas y sonrisas, y decidamos emprender el acercamiento de alguna manera. Cada uno tiene su estilo y puede ser más o menos directo, lo puede generar el varón o la mujer, y habitualmente el contexto nos sirve como aliado para generar ese acercamiento. En esta etapa solemos quedar estancados por timidez o por ausencia de habilidades sociales al no saber cómo transmitir las señales adecuadas, cómo evaluar el interés de la otra persona o cómo acercarnos efectivamente.
c) Etapa de la “charla de enamorados”. Una vez producido el acercamiento, comienza el diálogo concretado por medio de un lenguaje particular (verbal y corporal). Acá importa no solo el contenido, sino principalmente la manera en que se lo transmite. Se sabe que el lenguaje corporal o analógico, (aquél que involucra tono de voz, gestos faciales, posturas corporales, comportamientos en general y uso del contexto), es quizás más relevante que el lenguaje verbal mismo. En la etapa de la charla de enamorados, existe una tríada fundamental que está compuesta por las miradas, por la sonrisa y por la voz. Este último elemento es de suma importancia, y puede hacer que una persona que no tiene a primera vista grandes atractivos nos resulte muy sensual, o que una persona que da una primera impresión muy contundente nos resulte claramente desagradable al escucharla hablar.
d) Etapa del “contacto físico”. Emitimos “señales de intención” que son mensajes corporales (roces “casuales”, acercamiento gradual, posturas sensuales) a través de los cuales evaluamos el interés mutuo y la posibilidad de seguir avanzando hacia instancias de mayor intimidad. El acercamiento es gradual y progresa en la medida en que las señales son favorables y coincidentes. Se revelan más claramente aún las intenciones particulares, los tiempos y los estilos personales. Si los intereses son compatibles y los estilos similares, la emisión y lectura mutua de señales conduce a situaciones de proximidad creciente. En este camino, el beso en los labios constituye (al menos en nuestra cultura) un antes y un después que confirma el interés erótico que se venía insinuando previamente en ambas partes. El beso es otro “coloso” en el arte de seducir que revela mucho acerca de las personas y su relación. Además, es un predictor de cómo puede evolucionar el vínculo erótico: dos personas que gozan de sus besos, muy probablemente gocen de sus encuentros sexoeróticos.
e) Etapa de la “sincronía corporal”. Los enamorados nos sentimos a gusto, en sintonía y nos movemos sincronizadamente al mismo ritmo. Adoptamos posturas corporales y movimientos “en espejo”, hechos que son absolutamente inconscientes y constituyen la esencia de la denominada “danza del cortejo”. Este ritmo compartido ha sido encontrado en culturas muy diversas y en varias especies de mamíferos, de peces, de aves y de insectos.Estos pasos se han descubierto en diferentes culturas de diversas partes del mundo estudiadas por Fischer y otros investigadores. Probablemente se trata entonces de un esquema universal compartido por los seres humanos, si bien los rituales y las formas específicas que forman parte de cada etapa puedan variar de acuerdo a factores psicológicos, vinculares, culturales y de la historia individual.Es importante destacar que este esquema no es rígido sino flexible y dialéctico, es decir que las etapas se pueden superponer y alterar, lo cual de hecho ocurre en la vida cotidiana.
Lo interesante es que nos sirve como modelo para organizar teóricamente el proceso de seducción distinguiendo algunos momentos claves, lo cual facilita su comprensión y nos permite pensar mejor en el desarrollo personal de aspectos específicos que lo componen.



2 comentarios:
El contenido y las recomendaciones muy apropiadas y captan la atenciòn de los oyentes. Super bueno
Súper interesante las fases y cómo captar la atención entre los enamorados!!.
FELICTACIONES desde la ciudad vecina de Miramar.
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