Entrevista publicada por la revista dominical "Viva" de Diario Clarín de Argentina. Presento las "10 reglas de la seducción".
Identificar los mejores atributos para seducir y aprender a lucirlos adecuadamente. Todos tenemos características de imagen y personalidad que podemos explotar para conquistar a la persona deseada. Para seducir no es necesario ser el hombre o la mujer más bellos, sino saber aprovechar al máximo nuestras potencialidades.
La seducción es siempre “a medida”. Todos somos diferentes y por lo tanto las estrategias que utilizo deben contemplar las características del otro y su situación particular.
Mantener el misterio. Ciertas dosis de misterio y ambigüedad dejan al otro pensando y en definitiva ese es uno de los objetivos de la seducción: instalarme de manera permanente en su imaginación.
Manejar las ansiedades. Si nos mostramos entregados y muy fácilmente accesibles, la otra persona se siente asfixiada y no nos valora como queremos.
Mostrar vulnerabilidad. La excesiva seguridad suele generar rechazo. Por lo tanto, es importante mostrar defectos que no estén considerados de manera negativa en nuestra sociedad y reírnos de ellos, lo cual además denota autoestima alta y seguridad.
Uso de la sorpresa. Sorprender es seducir, ya que rompemos la monotonía e instalamos la química que produce lo inesperado.
El otro es único y exclusivo. Siempre nos seduce de alguien sentirnos especiales a su lado y ser tratados como reyes o reinas.
Aprender a leer y enviar “señales de intención”. Son aquellos mensajes (transmitidos generalmente por el lenguaje del cuerpo) que muestran nuestro interés por el otro. Utilizar roces “casuales” nos sirve para conocer sus intenciones y seguir avanzando.
Utilizar la “tríada sensual”: mirada, voz y sonrisa. La mirada no tiene que ser ni tímida ni acosadora. Combinarla con una media sonrisa, levantando las cejas. Usar sensualmente la voz: ritmo lento, volumen bajo, suave, con pausas e inflexiones.
Lo fundamental: sedúcete a ti mismo. Una persona que se siente cómoda con su imagen y personalidad, actúa con actitud positiva y resulta muy seductora por ese mismo hecho.
La seducción es siempre “a medida”. Todos somos diferentes y por lo tanto las estrategias que utilizo deben contemplar las características del otro y su situación particular.
Mantener el misterio. Ciertas dosis de misterio y ambigüedad dejan al otro pensando y en definitiva ese es uno de los objetivos de la seducción: instalarme de manera permanente en su imaginación.
Manejar las ansiedades. Si nos mostramos entregados y muy fácilmente accesibles, la otra persona se siente asfixiada y no nos valora como queremos.
Mostrar vulnerabilidad. La excesiva seguridad suele generar rechazo. Por lo tanto, es importante mostrar defectos que no estén considerados de manera negativa en nuestra sociedad y reírnos de ellos, lo cual además denota autoestima alta y seguridad.
Uso de la sorpresa. Sorprender es seducir, ya que rompemos la monotonía e instalamos la química que produce lo inesperado.
El otro es único y exclusivo. Siempre nos seduce de alguien sentirnos especiales a su lado y ser tratados como reyes o reinas.
Aprender a leer y enviar “señales de intención”. Son aquellos mensajes (transmitidos generalmente por el lenguaje del cuerpo) que muestran nuestro interés por el otro. Utilizar roces “casuales” nos sirve para conocer sus intenciones y seguir avanzando.
Utilizar la “tríada sensual”: mirada, voz y sonrisa. La mirada no tiene que ser ni tímida ni acosadora. Combinarla con una media sonrisa, levantando las cejas. Usar sensualmente la voz: ritmo lento, volumen bajo, suave, con pausas e inflexiones.
Lo fundamental: sedúcete a ti mismo. Una persona que se siente cómoda con su imagen y personalidad, actúa con actitud positiva y resulta muy seductora por ese mismo hecho.




2 comentarios:
Ezequiel:
Muy buenos consejos!!
Es un excelente blog, con mucha información. y de la mejor !!
Cariños
Pauly
Ezequiel:
Gracias por los consejos pero qué recomiendas si la persona ya es "demasiado seductora" ??
Besos,
Priscilla.
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